A veces cierro los ojos y sueño para que vuelva
tierna infancia de San Lorenzo tardía
ligeros días sin prisa que sin querer me recuerdan
cómo se vivía cuando no dolía.
breve escena tantas veces repetida
rogando que venga, que nunca del todo se pierda
en mi ya frágil memoria malherida.
poco importa si la dicha es compartida
Ezcaray bajo la sierra, mansa calma que no pesa
querida Picota, allá al fondo detenida.
bandido toro de fuego, llama encendida
gigantes y cabezudos con tambores nos despiertan
animando al Cardizal a apuntarse a la partida.
agua viva va mordiendo sus orillas
desnudos burlan los chopos al viejo puente de piedra
que aguanta recio al pie de la Picotilla.
A lo alto. ¡Santa Bárbara Bendita!
Quedo en calma. Puedo estar agradecida :)









